
Producto de arce biológico
Producir un jarabe de arce biológico implica utilizar los medios necesarios para minimizar la contaminación a fin de que el sabor característico del jarabe de arce prevalezca en todo momento.
Eso exige además respetar el medio ambiente de los arces. El entalle se hace según un baremo que determina el diámetro de los árboles que pueden ser entallados y el número de entalles permitidos por árbol. De esta forma, los pequeños arces no son explotados con el fin de no poner en peligro su crecimiento y para que su capacidad de producción sea mucho mayor a la edad adulta.
Cuando se entalla, la desinfección del entalle y los equipos tan sólo puede realizarse con alcohol etílico. Durante la temporada se utilizan tan sólo los productos recomendados por el organismo de certificación.
Una atención particular es dada a fin de evitar una succión excesiva de los árboles. La sana explotación de los árboles garantiza la buena salud y la longevidad del arcedo para las generaciones futuras.
Con el fin de evitar la contaminación del producto a lo largo del proceso de fabricación, la savia y el jarabe de arce están en contacto únicamente con envases de acero inoxidable. En la evaporación, tan sólo puede utilizarse un aceite vegetal certificado biológico como antiespumante.
El jarabe se almacena en barriles de acero inoxidable o en bidones de grado alimentario. De esta manera se garantiza su conservación hasta el embotellamiento.
La certificación biológica exige el seguimiento de instrucciones de trabajo muy rigurosas y el mantenimiento actualizado de los registros de producción con datos precisos. De esta forma, durante la visita anual o las visitas aleatorias de inspección, estamos en condiciones de responder a todas las preguntas y demostrar nuestro cumplimiento de las normas.